Dar fruto



Dar fruto

La parábola de la higuera estéril nos invita a hacernos una pregunta: ¿qué fruto espera Dios de mí? La respuesta ha de abarcar las relaciones conmigo mismo -mis obligaciones y responsabilidades-, con los demás -familia, apostolado, obras de misericordia- y con Dios, que ha de estar en el centro de nuestra vida.

(Homilía que corresponde al tercer domingo de Cuaresma, ciclo C)