Ascensión



Mirar al Cielo

El Resucitado, luego de comer con sus Apóstoles, los sacó hasta cerca de Betania, y mientras los bendecía se fue elevando. Ellos se quedaron “mirando fijamente al Cielo”. A eso nos invita la Ascensión del Señor, a mantener nuestra mirada en las cosas de lo alto. Entonces nos mantendremos optimistas, tendremos ánimo emprendedor y la seguridad de vencer. Pero si nos apoyamos en nuestras solas fuerzas…



Ascensión y fe

En la alegría de la solemnidad de la Ascensión del Señor, advertimos que el Cielo y la Tierra se unen al entrar Él con su Santísima Humanidad en la gloria de la Trinidad. ¿Sabemos hacer nosotros, de lo cotidiano, un ámbito divino? La fe nos acompaña para lograrlo; hacerla operativa, incondicional y alegre.



Ascensión: Mirar al Cielo.

Enorme alegría, comenzando por la alegría de Jesús de volver al Padre, ya glorificado. Alegría del Padre; alegría de todo el Cielo. Alegría particular para los hombres pues uno de nosotros, nuestra Cabeza, nos espera a la derecha del Padre. Vivir con la mirada puesta en el Cielo, cambiando, como los Apóstoles, de paradigma: antes lo veían sensiblemente; ahora hace falta la fe. Nos ejercitamos en la fe con la oración continua.