Octubre



8 de octubre

Abel, Abraham y Melquisedec.

La sangre derramada por Abel, el sacrificio de Isaac y la ofrenda de Melquisedec son preparativos del Padre celestial para la ofrenda de la Santa Misa. Nuestra santidad depende del modo de vivir la Misa, y lo mismo la eficacia de nuestra vida. Requerimos los dones del Espíritu Santo, porque es un misterio que nos rebasa.