Comunión de los santos



La Comunión de los Santos me tonifica

Es un dogma de fe que meditamos poco. Pero que, de hacerlo, nos reconfortará grandemente: no peleamos en solitario, sino dentro de la totalidad de un cuerpo, el Cuerpo Místico de Cristo. Todo importa, todo suma. O bien, hago que descienda el nivel. Podemos asumir como nuestros los problemas y pecados de los demás, y redimirlos.



Solidaridad espiritual

En noviembre meditamos el dogma de la comunión de los santos. Dogma muy “católico”, pues los protestantes no aceptan ni el culto a los santos ni la existencia del purgatorio. Pero la Iglesia lo ha creído siempre, y resulta muy consolador. Estamos arropados por los santos de la tierra y los del cielo, de toda época y lugar. Colaboremos con nuestra propia aportación.



El anciano y el Niño

Senex puerum portabat, puer autem senem regebat. El anciano (Simeón) llevaba al Niño, pero el Niño era el que sostenía al anciano y lo dirigía. Palabras que nos ayudan a comprender que Dios nos rige, que estamos conectados a su Vida divina y a la fuerza de santidad de la Iglesia. Y que contamos para nuestro aprovechamiento con los méritos de Jesús, María y los santos.