Centro de la vida



Chaburah de Jesús

Jesús instituye la Eucaristía habiendo congregado en torno a Sí una familia, sus apóstoles. Por eso toda familia encuentra su centro y su fuerza en la Eucaristía. El fuego del Corazón de Jesús es el verdadero hogar. Y entonces la familia encuentra su identidad: la de hogar luminoso y alegre.



La Misa es encuentro con Cristo

El día del Señor tenemos, sí, el deber de darle culto con la participación en la Santa Misa, pero sobre todo la dicha, el honor, la gran felicidad de poder estar presentes en el mismo Sacrificio de Jesús. ¿Cómo vivirla mejor? Las respuestas serían interminables. Pensemos en la del padre Pío: “Para mí la Misa es un encuentro con Cristo”. ¿Lo es también para mí?



La Misa es lo primero

Cada día, lo más importante absolutamente que podemos hacer, es participar en Misa. No asistir: participar.
Experimentaremos los frutos de la Redención, que ahí se producen.
Jesús está ahí, como el Viernes Santo: su mismo Cuerpo cuelga de la misma Cruz y su Corazón sangra
con el mismo mal: el del Amor, que espera correspondencia.