Contrición



Contrición camino de santidad

En el sábado de la tercera semana de Cuaresma, la liturgia nos presenta la parábola del publicano y el fariseo. No nos acostumbremos al pecado, ni el nuestro ni al de los demás: al reconocerlo, nos llenamos de deseos de desagravio, y atraemos la gracia de Dios.




Dios es quien nos convierte

¿Con qué ánimo nos disponemos a la Cuaresma, ya tan próxima? Deberá ser con ilusión, pues es tiempo de gracia. Quizá distinta a la ilusión de Navidad, porque se trata ahora de probar el amor en el sufrimiento. Conversión en la vida de oración, en la vida de sacrificio y en el propio desprendimiento.



Dolor razón de amor

Afrontar el sufrimiento, como hizo Jesús, para desentrañar todo su valor salvífico. Quien no sabe de penas no sabe de cosas buenas: penas es el traje de amadores