Amor a Dios





El Amor incluye el eros

El Amor a Dios no sólo es ágape, sino también eros. No se trata de un amor frío, que da luz pero no da calor. Debe ser un amor ilusionado, que incluya toda la parte emotiva.



Morir de amor

Desde el Bautismo, estamos muertos para esta vida y vivos para Cristo. Ante la realidad de la muerte que nos aguarda, tomar conciencia de la limitación del tiempo. Sólo se redime el tiempo en el que estamos amando.



Llena de amor

María es “icono purísimo de la Iglesia”. En Ella nos dice Dios cómo espera que seamos nosotros. En su alma, desde el primer instante, se da la plenitud de la vida de Cristo. Crezcamos nosotros en el amor, a través de la vida contemplativa.