Pureza de corazón



Limpiar lo hondo

Fórmulas para ser santos: las bienaventuranzas. Una de ellas, la sexta, nos habla de la pureza del corazón. Evitamos con ella el riesgo del formalismo: lo externo da buena apariencia pero sin cambios de lo profundo. Los que tienen el corazón limpio descubren a Dios en todo.



Tres purificaciones

Entre otros métodos, Jesús emplea en su pedagogía las síntesis o prontuarios. Uno de ellos es el de las bienaventuranzas. Hoy meditamos la de los limpios de corazón. Si tengo vocación de contemplativo, he de pretenderla, porque solo ellos ven a Dios. Purificación en el ámbito de la caridad, de la sensualidad y del amor a la verdad.



Pureza de corazón

El hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón. La pureza –y particularmente la pureza absoluta– es un atributo divino. Nuestro corazón está contaminado por la mancha del pecado, y nos es precisa la continua rectificación para que nuestras obras valgan ante la presencia de Dios.