Pureza de corazón



Tres purificaciones

Entre otros métodos, Jesús emplea en su pedagogía las síntesis o prontuarios. Uno de ellos es el de las bienaventuranzas. Hoy meditamos la de los limpios de corazón. Si tengo vocación de contemplativo, he de pretenderla, porque solo ellos ven a Dios. Purificación en el ámbito de la caridad, de la sensualidad y del amor a la verdad.



Pureza de corazón

El hombre ve las apariencias, pero Dios ve el corazón. La pureza –y particularmente la pureza absoluta– es un atributo divino. Nuestro corazón está contaminado por la mancha del pecado, y nos es precisa la continua rectificación para que nuestras obras valgan ante la presencia de Dios.



Virgenes necias y prudentes

Ver a Jesús es la más grande dicha, anhelada por reyes y profetas. El requisito para lograrlo es la pureza del corazón, evitando engancharse a otros intereses, afectos desordenados, deseos que contaminen el licor del amor de Jesús.

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