Paz interior



Paz y alegría

Jesús nos invita al abandono en la Providencia del Padre celestial. Si realmente creyéramos sus palabras, jamás perderíamos la paz. Junto con la paz, llega la alegría, frutos ambos del Espíritu Santo, que son inseparables del amor.



Toda paz inicia en el corazón

Ante el llamamiento a pedir por la paz del papa Francisco, recordamos que la paz es la señal de la era mesiánica: Cristo es nuestra paz. La guerra es consecuencia de la intranquilidad interior, y comienza por la guerra que permitimos se desarrolle contra nosotros mismos y luego contra nuestros prójimos. Fruto del Espíritu Santo es la paz.



Cristo es nuestra paz: Descanso.

Descansar es una obligación. Dios lo desde la antigüedad y, aunque no conservemos las prescripciones judías, hemos de conservar el espíritu. Se trata de descansar en Dios, porque nos unificamos en Él. Venga a mí… y encontrarán descanso para sus almas, invitó Jesús. Él es la única respuesta a la pregunta sobre el descanso del corazón humano.

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  1. Cristo es nuestra paz