Muerte



Preparar la propia muerte

En el viaje de la vida que estamos recorriendo pensamos, sí, en el punto de partida, en nuestro origen. Pero también en el destino. Es una buena práctica de oración la preparación de la propia muerte, ya que en esos momentos quizá no tendremos un adecuado dominio de nuestras facultades. Saber envejecer aprovechando cada instante para crecer en el amor, con la ilusión del encuentro.



Ancianidad y muerte

“Haz que yo muera en un acto de perfecta caridad hacia Ti”. Esta oración define el modo de afrontar la muerte: como una meta hacia la cual caminamos y que nos impide “jubilarnos” en esta vida. Al paso del tiempo, crecer en el amor. Por eso la ancianidad debe ser el momento de más esplendor espiritual.



Meditación sobre la muerte

Decía san Josemaría: “Hay que hacer considerar a todos las verdades eternas… y nosotros las hacemos considerar”. Afrontar, pues, la muerte, preparando ese momento, e incluso ilusionándonos con él, como los santos. La única pregunta al final es sobre el amor: aprovechar el tiempo será tanto como crecer en el amor.