Eternidad


Fuego purificador

En la conmemoración de todos los fieles difuntos, meditamos en el dogma del Purgatorio. Que las benditas ánimas sean nuestras buenas amigas, para que las ayudemos en su proceso de purificación y puedan pronto estar en el Cielo. Nosotros mismos hemos de comenzar nuestro proceso de purificación aquí en la tierra, con un amor encendido a Jesús.



Serena impaciencia

Meditamos las verdades de fe no referidas a nuestros orígenes, sino a lo que nos espera después, al término de nuestra vida terrena. ¿Cuál es el planteamiento que tenemos ante nuestra propia muerte? ¿Una serena impaciencia para estar con Cristo? Crecer en el ansia del encuentro, como parte de la virtud de la esperanza.



Cosas nuevas y viejas

En la parábola de la red barredera, Jesús nos recuerda que Dios es remunerador. ¿Cómo tener una actitud prudente, para ser recompensado? Lo explica a continuación el Señor mismo: haciendo lo del padre de familia que saca de su tesoro cosas viejas y nuevas. En el tesoro de nuestra alma Dios ha depositado múltiples gracias, antes y ahora: valorarlas, fijándolas por escrito.