Oración en general



Continuo diálogo

Antes que con palabras, Jesús nos enseña con su ejemplo. “Se levantaba muy de mañana, cuando aún estaba oscuro, yéndose a lugares solitarios para orar”. Nuestra grandeza es ser interlocutores de Dios. Pero tenemos un riesgo casi imperceptible: el miedo al vacío, que buscamos llenar con imágenes y sonidos. El reto durará toda la vida.



Se ora como se es

El tema de la oración es inagotable, y cada uno tiene su modo propio. Se ora como se es, como se habla o como se camina. Pero siempre se puede educar la voz o mejorar el modo de caminar. Son también múltiples los modos de orar; con la naturaleza, con la Palabra de Dios, con la presencia de inhabitación… pero, para el cristiano, sobre todo con Cristo.



Querer lo mismo

El miércoles de la primera semana del tiempo ordinario presenta a Jesús orando. Nos enseña a buscar la identificación de nuestra voluntad con la divina. La clave del amor es ídem velle, ídem nolle –querer lo mismo y no querer lo mismo–, y a eso vamos a orar. Coincidir con el Corazón de Jesús, que nos ama.