Tentaciones



Ante la tercera tentación, Jesús elige la gloria de Dios

El demonio tienta a Jesús intentando desviar la gloria de Dios por la propia gloria. La santidad es la opción radical por el amor y el servicio a Dios. La batalla es sin cuartel.



El modo de afrontar las tentaciones

¿Cómo puede rozar, aun de lejos, la tentación al Hijo de Dios? Jesús es verdadero hombre: la tentación fue real, y nos enseña el modo de afrontarlas y vencerlas: oración y penitencia.



Jesús sufre verdaderas tentaciones y las vence.

Jesús sufre verdaderas tentaciones y las vence. De ese modo, repara la caída de nuestros primeros padres. Nosotros, desde Cristo, podemos vencer también todas las tentaciones.