Filiación divina



Salmo II

El Salmo II nos recuerda que somos hijos de Dios. Al identificarnos con Cristo, Él nos asume en su filiación al Padre, y participamos de su Naturaleza divina.




Dios nos engendra hoy

El salmo 2 nos recuerda el prodigio que supone la gracia santificante: nuestra divinización. Misterio oculto por los siglos, que nos permite un trato íntimo con la Trinidad y que otorga a nuestras obras proyección eterna. Valorar el don, cuidar que no decrezca y acrecentarlo.



Padre bueno

Meditar la vida de Jesús es camino de verdad y de salvación. Esa vida comienza en el vientre de María, y en esa Alianza definitiva descubrimos nuestra identidad: ser hijos de Dios, amados incondicionalmente por un Padre bueno. Pidamos el don de piedad, para comprender y vivir esta asombrosa realidad.