Filiación divina



Salmo II

El Salmo II nos recuerda que somos hijos de Dios. Al identificarnos con Cristo, Él nos asume en su filiación al Padre, y participamos de su Naturaleza divina.



Idea madre: Dios es Padre

Volver siempre, para fundamentar nuestra vida, a las ideas madres. En Gálatas 4, 4-5 san Pablo enseña una: el Hijo de Dios se hizo hombre para hacernos hijos de Dios, enviando el Espíritu para que tratemos familiarmente al Padre. Conciencia de su cercanía, con la oración del “Hijo mío que estás en la tierra”, de Peñalosa.




Dios nos engendra hoy

El salmo 2 nos recuerda el prodigio que supone la gracia santificante: nuestra divinización. Misterio oculto por los siglos, que nos permite un trato íntimo con la Trinidad y que otorga a nuestras obras proyección eterna. Valorar el don, cuidar que no decrezca y acrecentarlo.