Pobreza




Perseguir a Dios

Una constante de la vida de Jesús es la pobreza. Perseguirla, para tener la libertad de las aves que vuelan sin atarse a la tierra. Sin la pobreza de espíritu no se puede ser discípulo de Jesús.



Pobres para poder amar

Para vivir como enamorados necesitamos el corazón libre. Con el fuego del amor es más fácil desprendernos de cualquier atadura. Doctorarnos en la pobreza: de la aceptación del desprendimiento se siguen los frutos de santidad. Y al revés.




Pobreza: Gran señora mía

En la memoria litúrgica de san Francisco de Asís meditamos sobre la virtud cristiana de la pobreza. El santo de Asís se desposó con la señora pobreza, y logró la renovación de la Iglesia en épocas de gran materialismo y corrupción. Que la pobreza también se “enseñoree” de nosotros, para que colaboremos con la santidad de la Iglesia.