Tibieza



La frivolidad impide oír a Dios

Jesús tuvo todo tipo de interlocutores en su vida. Habló con los pobres, con los ricos, con los ignorantes, con los sabios, con los pecadores y con su Madre, que no tenía pecado. Pero no habló con Herodes. Este hombre quería divertirse, era frívolo. La frivolidad no permite establecer comunicación con Dios.



Almas retardadas (2)

La invitación de Dios a la apertura y la relación no se pierde solo por el pecado, sino también por el amor menguado, la tibieza. Los maestros de la vida espiritual llaman también a ese estado el de “almas retardadas”, e invitan a conjurarlo al subordinar la actividad natural a las virtudes teologales.



Almas retardadas

Como toda vida, la interior debe crecer, a riesgo de decrecer. El que no avanza, retrocede. Particular importancia revisten las crisis de crecimiento. Hay muchas almas retardadas porque no transitaron del ser principiantes a ser aprovechados, y se quedaron en el enanismo espiritual.