Inmaculada



Purificarnos

Mirar a la Inmaculada para parecernos a Ella. La llena de gracia está llena del amor de Dios, de pureza y de humildad. Parecernos a María, pues entonces agradaremos a Dios



Antífonas a la Inmaculada

El Espíritu Santo inspira las plegarias litúrgicas para expresar nuestra fe. A María la aclamamos como la toda bella. Toda belleza es un reflejo de Aquella que es la belleza esencial. Qué bueno sería que nosotros reflejáramos a María con la belleza de nuestra alma.



La Inmaculada es nuestro destino

María, sin pecado. María, en gracia concebida. Cuánto bien nos hace contemplar a la Purísima: nos anima, nos recuerda el proyecto de Dios, que de ahí somos. Cuánto bien nos hace comprobar que uno de los nuestros está más allá de todo mal y de toda limitación. La Inmaculada alienta nuestra esperanza.