Orar es oír



Él nos lo dirá

El salmo n. 1 dice: Dichoso el hombre que medita de día y de noche la voz del Señor. Será como árbol plantado junto a la corriente de agua, que da fruto a su tiempo y jamás declina su follaje. Maravillosa promesa. Apreciar el inmenso don de su Palabra. Dios podrá decirnos entonces cómo resolver las situaciones de acuerdo a su voluntad. Pero hace falta llegar al corazón: “Tienes un hablar que se escucha solo con el alma” (Machado).