Rectitud de intención



Dar gloria a Dios

Dios “hace todas las cosas para gloria de Sí mismo” (Prov 16, 4). No es nada fácil mantener nuestra mirada solamente en la gloria de Dios… somos muy sensibles al reconocimiento, a los elogios, al protagonismo. Y corremos el riesgo de que eso no nos haya servido para la eternidad. La gloria de Dios es la primera justicia, y el contenido de la bienaventuranza de aquellos que tienen hambre y sed de justicia.