Cruz



Sangre derramada: amor a la Cruz.

La Misa votiva de la Preciosísima Sangre de Cristo suele celebrarse los viernes. Nos recuerda la verdad sobre la que gira toda nuestra religión: somos salvados por el derramamiento de la Sangre. Su eficacia es, por tanto, infinita, y revela también un infinito amor. Es el signo que invita a derramar también nuestra sangre, a ser generosos en la entrega a través de la mortificación constante.