Cruz



La cruz es descanso de mi vida

Jesús es el homo poenitens. Y nos invita a acompañarlo. Él necesita almas reparadoras, almas que hagan contrapeso al mal. Necesitamos valentía para acometer el camino de la cruz, pero los santos nos animan diciendo que lo difícil es el primer paso. A Dios le damos una pequeña obra de penitencia, y Él nos la devuelve en gracia. En ella descansan las ansias de amor: “seas bienvenida”, le decía santa Teresa a la Cruz.