Filiación divina



Sabernos hijos de Dios

Verdad que nos rebasa: nuestra filiación real con Dios. Somos partícipes de la naturaleza divina, por la vida de Cristo que se nos infunde en el Bautismo. Encontramos acentos de admiración y agradecimiento en las reflexiones teológicas que aparecen en las cartas de san Juan, de san Pablo y de san Pedro. Agradecer al Padre celestial tan inmenso don, y vivir envueltos en la seguridad de su Amor paterno.