Rectitud de intención



Dar gloria a Dios

Dios “hace todas las cosas para gloria de Sí mismo” (Prov 16, 4). No es nada fácil mantener nuestra mirada solamente en la gloria de Dios… somos muy sensibles al reconocimiento, a los elogios, al protagonismo. Y corremos el riesgo de que eso no nos haya servido para la eternidad. La gloria de Dios es la primera justicia, y el contenido de la bienaventuranza de aquellos que tienen hambre y sed de justicia.



Del buen tesoro del corazón

El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón, saca cosas buenas (Mt 12, 35). Palabras de Jesús que nos arrojan una gran claridad. Del contenido de nuestro corazón depende lo que resulte en la vida, por eso debemos unirlo al de Aquella que tiene un Corazón Inmaculado. Y eso lo vamos logrando al contemplar los misterios de la Vida de Jesús, “yendo a la escuela de María” (S. Juan Pablo II).