5a  - Seremos juzgados

Ante la mirada de nuestro Juez, se hace toda verdad. Caerá aquello que haya sido fingimiento, ganga. No nos asusta pues hemos querido situarnos siempre ante la verdad, tanto en la oración de escucha como en el examen. Para el sacerdote diocesano, que no tiene “regla” canónica, la sensibilidad ante las mociones del Espíritu Santo se torna imprescindible.



6a  - Ante todo la Gracia

La buena nueva es que Dios se ha hecho hombre para que el hombre se haga Dios. Hijos, herederos; he ahí todo el proyecto que Cristo nos revela. Nuestro misterio se esclarece en Su Misterio. El sacerdote es propagador de la Gracia que diviniza: tomar conciencia y experimentar personalmente la filiación divina.



7a  - Humildad desde el principio

Lecciones de humildad en la cátedra de Belén. Conciencia de nuestra nada: somos simples instrumentos, y no se levantan pedestales a los pinceles del pintor. Riesgos de soberbia en el sacerdote: protagonismo, intemperancia, indisponibilidad para el servicio, no aceptar críticas… María nos cura con su humildad.