Septiembre



Septiembre 8

Madre de la Iglesia

La memoria litúrgica de María, Madre de la Iglesia, resulta muy entrañable. Es decirle a Ella que es Madre de Cristo, Cabeza de la Iglesia, y de los que son de Cristo, nosotros. Esta fiesta es como el reflejo de la Solemnidad de la Maternidad Divina. Por ser Madre de Dios es madre nuestra. Y es muy consolador llamarla no solo madre, sino “mamá”.



Septiembre 9

Vive en el Cielo y en la tierra

Los cinco misterios gloriosos del Santo Rosario nos descubren la cercanía entre el cielo y la tierra. La antigua herejía dualista -dos principios antagónicos e irreductibles- puede hacerse presente cuando no sabemos romper la rigidez del universo e introducirnos en el mundo de lo divino. Hemos de ejercitarnos en las incursiones que nos proporciona la fe para que vivamos en oración continuada.



Septiembre 10

Teme a los que pueden matar el alma

Jesús invitó muchas veces a no tener miedo. Pero también invitó a sí tenerlo cuando se trata de aquellos que pueden enviar el alma a la gehenna (cf. Mateo 10, 28). El mundo padece de una “debilidad de oído” para escuchar esa advertencia de Jesús, cuando no de una auténtica sordera. Si yo no la padezco, si conozco el riesgo de perder la eternidad, tengo el grave deber de dedicar mi vida a la salvación de las almas.