Adorar la Sagrada Eucaristía



Ha amado mucho  

En casa de un fariseo aparece la pecadora llenando a Jesús de detalles de cariño. Recibe de Él un maravilloso elogio: “ha amado mucho”. Tenemos la oportunidad de demostrarlo en la Eucaristía, comenzando por una fe que es adhesión, que es aceptación plena de su palabra. Dediquemos largos espacios a la compañía, para escuchar su voz y percibir sus latidos.



Dios que se esconde

Adorar al Dios escondido, invita el himno Adoro te devote. Ejercicio de fe, como si sopláramos a la hoguera para avivarla. Porque no es una transignificación ni una transfinalización, sino un cambio de sustancia, y nuestro pasmo es que se trata de la sustancia de un hombre vivo. Crecer en la fe eucarística nos lleva a crecer en la piedad eucarística



Adorar la Eucaristía y no los ídolos

“Solo a Dios adorarás”, dijo Jesús a satán en la tercera tentación. El Catecismo advierte que la idolatría –en cualquiera de sus múltiples formas– es un peligro constante para la fe. El Señor ha querido darnos un medio muy concreto: la Presencia Real de todo un Dios oculto en el Pan. Siendo “esencialmente eucarísticos” conjuramos el riesgo de cualquier idolatría.