Adorar la Sagrada Eucaristía



Visita al Dios oculto

No es el monumento histórico, ni el personaje famoso, ni el museo espectacular, ni el convivio más divertido… lo que realmente importa es acompañar al Huésped del Sagrario. La fe católica reaccionó a le herejía de la Presencia Real tan solo in usu, fomentando la costumbre de visitar al Santísimo. Sencilla pero eficaz práctica.



Dinámica eucarística

El sacramento del Amor tiene un lenguaje de entrega total. Jesús se quedó oculto bajo signos que expresan y comunican su amor. No escatimemos medios para encontrarlo en la adoración, en la contemplación y en la reparación.



Adorar al Dios escondido

La primera obligación de la criatura es adorar a su Creador. Como cada jueves, adoramos la Eucaristía, donde está Dios, sirviéndonos del himno Adoro te devote. Y de la piedad de los santos, como las consideraciones hechas por el cardenal Juan Bona en el siglo XVII, que son un encendido acto de fe y de amor.