Presencia Real



Un corazón solitario que palpita en el Sagrario

“Realmente es grande el misterio del amor de Dios, que nos ha manifestado en Cristo, hecho hombre, santificado por el Espíritu, contemplado por los ángeles…” (I Tim 3, 15). Sí, es realmente grande el misterio del amor de Dios, revelado en el Emmanuel, presente en la Eucaristía. Canción: “Hay un corazón que mana / que palpita en el Sagrario / un corazón solitario / que se alimenta de amor”.



Una persona viva en la Eucaristía

¿Templo sin la Eucaristía o con ella? La diferencia es enorme. Hay Alguien o no hay nadie. Cuando está, hemos de decir: ¡sí, ahí está una persona viva! Intentemos ser un poco más coherentes con nuestra fe: no es una fantasía mítica ni son palabras vacías. Es real, y si lo niego, en ese mismo momento soy hereje, pierdo la fe católica. Señor, ¿a quién iremos? Ve a la Eucaristía.



En memoria suya

Aquel que está presente en la Eucaristía suplicó que no lo olvidáramos. Es el ansia del amor que anhela la presencia y la unión. Valorar la Eucaristía presente y la pretérita: tener en cuenta nuestra personal historia eucarística, pues cada una de las Hostias se va a la eternidad.