Amor a Jesús



Contempla al Crucificado

Y Yo, cuando sea levantado sobre la tierra, atraeré todas las cosas hacia Mí (Jn 12, 32). “Dejémonos arrebatar por su amor”, decía el papa Benedicto. San Francisco de Asís empleaba el verbo “absorber”. Contemplándolo, nuestra vida será una paulatina transformación en Él, llenándose de eficacia salvadora. Son las lecciones de la ciencia de la Cruz.



Estar con Jesús

Jesús subió al monte y llamó a los que quiso, para que estuvieran con Él. Eso ha hecho también con nosotros, y supone todo un reto el saber estar con Él. Porque la invitación es a un estar profundo, de coincidencia de corazones. Meditar las letanías del Sagrado Corazón, siguiendo el ejemplo de san Juan Pablo II.



Vengan a Mí

Vengan a Mí, todos los que están cansados y fatigados… Jesús no es sólo nuestro Salvador o nuestro Médico, es también nuestro descanso. Pero hemos de atenernos a las reglas del amor: tomen mi yugo sobre ustedes. Estamos, pues, bajo su yugo, como los cón-yuges, pero es un yugo suave. Lo lograremos con la oración continua, con el status orationis.