Amor a Jesús



Parusía, esperarla centrados en Jesús

En las últimas semanas del tiempo litúrgico se nos recuerdan las verdades que tendrán lugar al final de los tiempos. ¿Cuáles serán las señales de que ya está cerca? Nuestra espera está centrada en Jesús: cada vez que lo busco, cada vez que comulgo, adelanto la segunda llegada de Jesús en su Parusía.



Con todo el corazón

En la ribera del lago, Jesús resucitado pide a Pedro que le asegure su amor. Sólo así podrá confiarle su rebaño. Lo único que nos pide Jesús, también a nosotros, es que lo amemos, y de modo total. El riesgo es pretender un amor compartido con ataduras y compensaciones. Entonces nos mundanizamos y se insinúa el riesgo de una vida triste.



Llenarse de Cristo

Jesús invita a proclamar la cercanía del Reino de Dios. Pero es preciso antes hacerlo nuestro, porque comunicamos la realidad de una vida. Y la vida se trasmite solo por contacto. Nos llenamos más y más de Jesús con el trato confiado, cariñoso, personal. Apliquemos las reglas del amor humano al amor divino.