Recogimiento



Recogimiento y unificación interior

Jesús, lleno del Espíritu Santo, se volvió del Jordán y era conducido por el Espíritu en el desierto. Es propio del hombre el mantenerse orando, buscar la conversación con el Amor eterno (San Josemaría). Para eso se precisa el recogimiento. Consejos de la Imitación de Cristo: no andar averiguando vidas ajenas, evitar lecturas inútiles, buscar la soledad, ser parco en el hablar, etc.



Recogerse para contemplar

La tierra está horrorosamente desolada porque no hay nadie que medite en su corazón. Estas palabras de Jeremías (12, 11) nos invitan a conjurar el riesgo de la superficialidad. Llegar a lo hondo del propio yo es requisito para encontrar a la Persona que ahí nos espera. “Cuidar con delicadezas de enamorado nuestra unión con Dios partiendo de la contemplación de Jesucristo”.



Entra y cierra la puerta

“Cuando ores, entra en tu aposento y cierra la puerta”. Requisito imprescindible para el encuentro con Dios, el recogimiento. Se trata de aunar la inteligencia y la voluntad en el solo punto: Jesús. “El principio de todos los males es la distracción y el derramamiento del corazón” (Osuna). La meta: albergar un solo pensamiento.