Adorar la Sagrada Eucaristía



31 de mayo

En la Visitación María inaugura la fe eucarística

Recorriendo los caminos de Palestina con Jesús en su seno, María realiza la primera procesión del Corpus de la historia. En su fiat, Ella inaugura la fe eucarística, aquella que tendríamos nosotros al comulgar: la presencia del Cuerpo de Cristo en las entrañas. De manera que nuestro Amén al comulgar es equivalente a su fiat, enseña san Juan Pablo II. Y nosotros, como Isabel, le decimos que no somos dignos. Y es verdad: que no nos acostumbremos a la Eucaristía.



Trata bien a tu Huésped

La mujer que, en casa de Simón el leproso, llena de atenciones a Jesús, nos recuerda nuestro deber de ser finos ante la Presencia Real. Enseñanzas de san Juan Pablo II, corroboradas con su propio ejemplo.



Cree, confía, ama.

En casa de Simón el leproso, la mujer pecadora (¿María Magdalena?) colma de atenciones a Jesús. Recibe de Él un maravilloso elogio: “Ha amado mucho”. Tenemos la oportunidad de demostrarle lo mismo en su Presencia Eucarística, postrándonos largos ratos hasta escuchar su palabra y sentir los latidos de su Corazón.