Amor a Dios



Tanto amó Dios al mundo…

Jesús revela a Nicodemo una verdad consoladora: el Amor infinito del Padre celestial por el mundo, es decir, por nosotros, que lo lleva a entregarnos lo que más ama: su Hijo Único. Pero, para apreciar tan gran regalo y conseguir la vida eterna, la condición es creer en Él. La fe es la única mediación, haya o no sentimientos o consuelos divinos. Siempre podemos poner en acto la fe, abriéndonos a Jesús.



Amor unitivo

Los grandes misterios que nos presenta la Liturgia nos revelan el Amor de Dios que es enviado a nuestros corazones. El Amor unifica todas las rupturas que ocasionó el pecado. ¿Estamos totalmente inmersos en ese Amor, y nos abandonamos en él? Fuimos creados para recibir el amor y para dar el amor.





Luz de Dios, interna y externa

El profeta Isaías anuncia que una luz llegará sobre Jerusalén. Es clásica la asociación de la luz con el cielo y de las tinieblas con el infierno. Dios nos llena el alma con sus maravillas, con su grandeza, y debo saber descubrirlas. No vernos a nosotros mismos, ver a Dios, meternos a su Corazón para captar las luces intensísimas de lo divino.