Amor a Dios



Amarás con todo

El Evangelio del viernes de la III semana de Cuaresma recoge la respuesta de Jesús respecto al primero de todos los mandamientos. Es ilusionante advertir que no se trata de algo limitante, mutilador, sino al revés. Es algo que responde a la más profunda realidad de nuestro ser, que encuentra su identidad, y su felicidad, en el amor.



Hambre y sed de amar a Dios

Jesús en el discurso de las bienaventuranzas no distingue entre el Cielo y la tierra. Algunas tienen su premio aquí y otras allá. La de hambre y sed de justicia solo se saciará en el Cielo: aquí siempre puede aumentar. Una manera de medir esa hambre y esa sed es nuestro deseo de la Eucaristía.



El aceite es el amor

Entre quienes creen y esperan la vida eterna y lo que no, la diferencia es absoluta. Prepara el momento de la muerte con tu ilusión del encuentro. Adelántala muchas veces. El aceite de las lámparas, en le parábola de las diez vírgenes que esperan al Esposo, es el amor. Aprovechar el tiempo es crecer cada instante en el amor.