Pentecostés (incluye Decenario)



Creer en el Espíritu Santo

Al inicio del Decenario al Espíritu Santo, consideremos la acción santificadora de la Tercera Persona divina. Para cultivar su trato, debemos empezar por creer en Él: ha de recibir, con el Padre y el Hijo, la misma adoración y gloria. Creer también en su acción santificadora.



Unción del Espíritu Santo

Quedaron todos llenos del Espíritu Santo. Es el gran prodigio expresado de modo muy sencillo, como suele hacer Dios. La acción interior del Santificador se compara a una unción, que da brillo y flexibilidad. Es imprescindible, para que Él actúe con eficacia, el silencio profundo de nuestros sentidos y potencias. ¡Vale la pena!



María y el Espíritu Santo

Hoy meditamos en la inefable acción del Espíritu Santo en el alma de María. También en nosotros actuará prodigiosamente si encuentra en nuestra alma el alma de Ella. Lo primero, el sí a la inescrutable voluntad divina. Responder con amor y alegría a los designios de Dios.