Santidad



Santidad, Amor, Detalles

“Esta es la voluntad de Dios: vuestra santificación”. No se trata, por tanto, de una ocurrencia, ni de una meta irrealizable. Es un querer específico de Dios, y la invitación es a dejarnos llenar de su Amor para responderle amándolo. Eso lo logramos con el trato, ejercitado en la vida espiritual, concediendo mucha importancia, de amor o de desamor, a lo poco.



Las tres campanadas

En los años 70 del siglo pasado, san Josemaría quiso alertar sobre la crisis por la que atravesaba la Iglesia escribiendo tres cartas largas, que llamó campanadas. Leyéndolas, advertimos que la crisis es hoy aún más aguda, y hemos de estar vigilantes para no deslizarnos en los errores. ¿Cómo no deslizarnos por los errores? Manteniéndonos con una vida espiritual intensa y una continua oración de petición.



Afán de santidad

La santidad es algo muy simple; es amor, lo propio de Dios. Pero dada la debilidad de nuestra mente, desglosamos los elementos que la integran. En primer lugar, Dios. Luego, el hombre. La unión entre ambos. Destacando la realidad de Jesucristo como Camino, y de María, como intercesora. Dos requisitos para la unión: negación personal y contemplación. Ésta, ejercicio de virtudes teologales, de las que se viste el alma, según la analogía de san Juan de la Cruz.