Espíritu Santo



Prepara Pentecostés, Amor puro

La plenitud de la plenitud, siete vece siete. Pentecostés es la plenitud de la obra redentora, Ojalá nos ilusione pensar que también nosotros podemos acabar “llenos del Espíritu Santo”. Es el mismo amor de Dios que se derrama en nuestros corazones y los purifica. No busquemos tanto fuera las causas de las injusticias, busquémoslas en nuestro corazón que no ha sido completamente purificado por el amor.



El Espíritu Santo nos es imprescindible

Como los Apóstoles, también nosotros no podemos salir al mundo para convertirlo si no somos llenados del Espíritu de Dios. Ayudemos a la suave acción interior del Espíritu Santo siendo reflexivos, evitando la precipitación. Detenernos, para captar qué nos quiere decir el Espíritu Santo, aunque aquello sea contrario a nuestra inclinación natural.



El Santificador

Una ilusión: quedar también nosotros, como los Apóstoles en Pentecostés, llenos del Espíritu Santo. La santidad es efecto de su acción, y las bienaventuranzas son resultado de la presencia de los dones. Comprender las verdades de fe, saborearlas, vivir desprendidos de lo material, aborrecer el pecado… todo eso viene con la acción del Santificador.