Espíritu Santo



Espíritu Santo, frutos y dones

Jesús rogó al Padre para que nos mandara otro Consolador. Noticia sorprendente, que nos llena de gozo y de confianza. Estamos llamados a escucharlo siempre, porque el Espíritu siempre nos da sus mociones interiores. Si existen en nuestra vida los frutos de su acción, quiere decir que el Consolador está contento en nuestra alma.



El Paráclito nos santifica

“Para contentar a Dios, no había de dejar nada por hacer”, le dijo su confesor a santa Teresa. Pero ella tenía afecciones profundas a determinadas personas, que no quería dejar. El confesor le dijo que rezara el Veni Creator. Recibió luz de Dios. En efecto, solo con el Espíritu Santo alcanzamos a ver y a realizar lo que Dios desea que le demos.



Dador de vida

Culminación del proyecto redentor, Pentecostés. Tenemos el Espíritu Santo, pero puede dársenos en mayor abundancia. Toda vida de Él procede, y sin su acción nada podemos.