Espíritu Santo



Contar con el Santificador

En el Decenario de preparación para Pentecostés queremos advertir y secundar la acción del Espíritu Santo. Sin Él no podemos santificarnos, y con Él tendremos la abundancia de sus dones. San Josemaría redactó una consagración al Espíritu Santo en la que desglosa cada uno de los siete dones. ¿Cómo lograr que nos muevan?



Acción del Espíritu

El Espíritu Santo es el gran don que nos obtuvo Jesús. ¿Contamos con Él en nuestro proceso interior? ¿Nos apoyamos en su acción? Es verdad que no percibimos sensiblemente su presencia, pero sí la percibimos por sus frutos. San Josemaría nos ayuda, en la fórmula que redactó para la Consagración al Espíritu Santo, a discernir en la acción de los dones.



Espíritu Santo: Vida y Amor.

Confesamos que la Tercera Persona es el Señor de la Vida y el Dador de la Vida. Una es inseparable de la otra, la vida es amor, el amor es vida. Por eso el hombre es imagen de Dios, llamado a la relación, al diálogo. Estemos en esa relación amorosa en medio de los trabajos más comunes, recordando que el amor es total ausencia de separación. Si perdemos la conexión, vivimos encerrados en nuestra propia infelicidad.