Espíritu Santo



Fuerza de lo alto

En lo humano, no podemos sin una fuerza especial y distinta a la que tenemos levantar grandes pesos. Mucho menos en lo que se refiere a nuestra santidad: necesitamos la fuerza de lo alto que nos envió Jesús al darnos el Espíritu Santo. ¿Sé contar con ese Don que Jesús me envió de parte del Padre para que estuviera conmigo para siempre?



Atraer al Espíritu Santo

Jesús pidió a los Apóstoles que permanecieran en Jerusalén. Ellos obedecieron, permaneciendo en oración con María, y recibieron al Espíritu Santo. Él actuará más en nosotros a medida que sepamos oírlo, siendo dóciles a su acción. Desear sus dones e identificar sus frutos.



El Amor es del Espíritu Santo

Debemos confiar que el Amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo. Estamos muy bien provistos para la lucha de amor y de paz: nuestra provisión es el mismo Espíritu Santo. ¿Cómo saber si está actuando en nosotros? Porque aparecen sus frutos, y el primero de todos es el amor. ¿Soy una persona que siempre “suma”?