Espíritu Santo



Amor divino que se derrama en nuestros corazones

El Espíritu Santo hace que se “desbloquee” el pecado. ¿Por qué? Porque es el amor sustancial: el Amor divino se derrama en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos ha sido dado. Puedo entonces amar con el mismo amor de Dios. Mi amor de creatura ha sido elevado a límites jamás imaginados.



Valora al Espíritu Santo

Las aves que vuelan más alto son las que suben por impulso del viento. Subir hacia Dios requiere docilidad al soplo del Espíritu Santo. Desearlo de corazón, insistirle en que venga. Valorar al Huésped que nos habita siendo dóciles a su acción y reconociéndolo en sus frutos.



Espíritu armonizador del caos

En toda reunión eclesial, desde unas semanas de estudio hasta el cónclave que elige al Romano Pontífice, se invoca el auxilio del Espíritu Santo. Porque en realidad nada podemos sin Él: “Nadie puede decir ‘Jesús es el Señor’ sino con el Espíritu Santo” (I Cor 12, 3). Él es el armonizador de nuestro caos, y nos ayudará a despegar hacia las alturas de una vida interior profunda, destrabándonos de aquello que nos hace desordenados.