Apostolado



Libera del Leviatán

San Pedro postrado a los pies de Jesús recibe el encargo de pescar hombres. Al revés de los peces, los hombres viven cuando se los libera del monstruo del mar, del Leviatán (Isaías 27, 1). Cualquier desgaste o sacrificio vale la pena con tal de salvar un alma. Y más ahora… que el demonio se está llevando a muchas. Sintonizar con el Corazón de Cristo, que tiene sed de almas.



El mapa del tesoro

El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo… y tú tienes el mapa para que muchos puedan hallar sus grandes tesoros. Un privilegio y una responsabilidad. Mandato imperativo de Cristo, al que le pedimos su celo por la salvación de los hombres.



Ámalo en otros corazones

El kerigma de la comunidad cristiana post-pascual no era “ámense unos a otros”, ni siquiera “Jesús es el Mesías esperado”. Era, sencillamente, “Jesús está vivo”. Ese anuncio es el evangelio, la buena nueva, y hay que proclamarlo con gran alegría: evangelii gaudium, según la enseñanza del papa Francisco.