Comunión



Comunión eucarística: unión con Cristo.

La religión cristiana es única: va más allá de una mera instrucción o unas fórmulas de comportamiento. Es una religión que invita a la unión, a la configuración con su Fundador. Y esa unión se realiza de modo máximo en la recepción de la Eucaristía, particularmente cuando tenemos el corazón iluminado por la fe y vibrante por el amor.



Sangre de Cristo en nuestras venas

“Piadoso Pelícano, Jesús, Señor, límpiame a mí inmundo con tu Sangre, uno de cuyas gotas puede limpiar de todos los crímenes al mundo entero”. La Sangre de Cristo –toda ella– la recibimos al comulgar. Nos limpia, pero tiene también la fuerza para encendernos en amor, para embriagarnos. Valorar el sacramento, y pedir perdón por “los lugares vacíos” y la inconsciencia.



Deseo de la Eucaristía

Con gran deseo he deseado comer con ustedes esta Pascua antes de padecer… palabras de Jesús al comenzar la Última Cena. El amor tiene ansia; y el Amor infinito, ansia infinita. Comprendiendo este Corazón comprendemos la Eucaristía, y buscamos también nosotros encender nuestros deseos.