Comunión



Eucaristía y vida divina

“Si lees la palabra de Dios te haces sabio; si la crees, te haces salvo; si la vives, te haces santo”. Seguir esta saludable recomendación ante las palabras “Tomen, coman, esto es mi Cuerpo”. Nada santifica como la Eucaristía; ahí se hace la Iglesia y ahí se hace el hombre para la eternidad.



Comulgar es algo personal

Jesús ha cumplido su promesa de estar con nosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Y de muchas maneras; una, singularísima, en la Sagrada Eucaristía. Pidiéndonos, además, que lo comamos y bebamos, algo inaudito por audaz. En una comunión pasamos del yo litúrgico al yo, pues lo que ha de privar aquí es lo personal.



La campanilla que anuncia la Eucaristía

Al llevar la Comunión a los enfermos, se anuncia con el toque de la campanilla. Entonces la gente se apercibe, se arrodilla, y el enfermo se dispone. Hoy, víspera del Corpus Christi, queremos que no nos tome poco preparados esta gran Solemnidad. Es la Eucaristía lo que fundamenta nuestro ser y nuestra vida. Unirnos a las Procesiones de todo el mundo, para adorar y para desagraviar.