Humildad



Nuestro Dios es humilde

Dios es humilde: El verbo encarnado nos revela que solo busca la gloria del Padre, y el Padre quiere la glorificación de Hijo, por quien todo ha sido hecho. La soberbia es, pues, “antinatural”, como opuesta a la esencia de Dios, que es el amor. Desglose de san Josemaría en Surco para detectar puntos de soberbia.



Humildad, anonadamiento.

La clave para comprender por qué Jesús se pone como modelo de humildad es su kénosis, su anonadamiento: siendo Dios, hacerse siervo, carne, material. Y, al venir a la Tierra, sigue dándonos ejemplo de anonadarse: en Belén, en Nazaret, en la Cruz, en la Eucaristía. La humildad resuelve todo, principalmente la dirección correcta al Cielo.



Al revés del mundo

Perder la vida para ganarla; bajar si queremos subir; ser los últimos para ocupar el primer puesto del Cielo: ¿hemos planteado nuestra vida en términos de humildad? La explosión de santidad viene sólo a través del crecimiento en la humildad. Proponernos reducir a cero nuestros problemas personales.