Cuando sea levantado
Hemos de “levantar sobre la tierra” a Jesús, haciéndolo presente con nuestra propia vida. El secreto de la fecundidad apostólica es “la unión vital con Cristo”. No una unión meramente afectiva, intelectual o de equipo, sino una verdadera pertenencia y transformación. Porque el Señor, antes de enviar a predicar, hace que los suyos estén con Él.
Ve a mi viña
Cinco veces sale el Dueño de la viña (Dios) a contratar trabajadores para que la trabajen Así ama a su viña; así desea que se cosechen frutos. Nos llama “para que estemos con Él y enviarnos a predicar”, con un apostolado de amistad y confidencia que hace la enorme diferencia entre el alma que se salva y la que no.