Comunión



Sangre que se nos comunica

El Misterio más profundo de la vida de Jesús es el Misterio Pascual. Acerquémonos a él con temor y temblor. El Cielo y la Tierra se reconcilian en la Sangre de Cristo, que se nos comunica en la recepción de la Sagrada Eucaristía. En la parábola de la vid y los sarmientos está el discurso del vino (cf. Jn 15). Volver al asombro eucarístico: ¡somos consanguíneos de Cristo!



Deleita, nutre, transforma

El banquete está preparado, pero la invitación es desoída. Hay que ir, e ir con traje nupcial, es decir, con fe y con amor. Entonces se perciben los efectos de la comunión eucarística: deleita, nutre y transforma en Aquel se recibe. Nos hacemos Cristo, para subir al infinito.



Ansias de comulgar

¿Por qué decidió Jesús que lo comiéramos? No es difícil adivinar el motivo: deseo de unión, deseo de salvación, deseo de transformación. ¿Correspondemos a su hambre con nuestra hambre?